No se empieza cuando todo esta claro. Se empieza cuando no se puede seguir igual
¿Y si no fuera confusión… sino verdad? Dicen quienes realmente saben, que no se empieza cuando todo está claro. Se empieza cuando algo adentro ya no puede seguir igual. Cuando el alma se cansa de sostener lo que ya no es. Cuando seguir así incómoda más que la idea de animarse. Cuando el cuerpo avisa antes que la mente. Cuando algo adentro se quiebra suave y, sin hacer ruido, dice: “hasta acá”. No se empieza con un plan. Se empieza con una verdad íntima que no pide permiso. Con ese temblor sagrado que no empuja, pero tampoco deja volver atrás. Y aunque no sabemos cómo, ni cuándo, ni hacia dónde, sabemos esto: seguir igual ya no es una opción. Y ahí empieza todo ✨