Todo lo que no suma que no te reste

Dicen los que saben que no todo lo que podemos sostener… lo tenemos que sostener.

Y quizás lo entendemos con la cabeza.
Pero en la práctica… nos cuesta.
Porque sostener es algo que aprendimos bien.
Nos vendemos casi sin darnos cuenta.
Sostener para que no se rompa, para que no incomode, para que todo siga más o menos en su lugar.
Y en ese "más o menos nos vamos quedando, apagando. Conformando.
Y hay algo ahí, muy silencioso, empieza a pesar.
Porque lo que no suma aunque no duela tanto, igual resta.
Ganas.
Energía.
Presencia.
Resta a una parte nuestra que sabe que podría ser distinto.
No es dramático.
Es sutil.
Es eso que no decimos.
Eso que postergamos.
Eso que dejamos para después... sin saber bien cuándo es "después".
Y en algún momento pasarnos preguntamos ¿qué pasaría si dejáramos de sostener un poco?
No todo.
No de golpe.
Pero sí lo suficiente como para escucharnos de verdad.
¿Que pasaría?
Capaz no se cae tanto como creemos.
Capaz incluso se acomoda.
Y capaz, en ese espacio que queda, empezamos a encontrarnos un poco más con nosotros.
Más cerca de lo que realmente somos cuando no estamos tratando de sostenerlo todo para sumarlo todo.
Porque tal vez no se trata de hacer que todo sume siempre.
Tal vez se trata de animarnos a ser nosotros, los que hacemos la diferencia ❤️‍🔥

Comments

Popular Posts