No lo dudes tanto
Hay cosas que no llegan como un milagro.
No hacen ruido.
No brillan.
No vienen envueltas para regalo.
No hacen ruido.
No brillan.
No vienen envueltas para regalo.
Llegan chiquitas.
Casi tímidas.
Como si fueran detalles sin importancia.
Casi tímidas.
Como si fueran detalles sin importancia.
Y sin embargo… mueven todo.
No porque sean enormes, sino porque tocan el lugar exacto.
Ese lugar donde la mente no alcanza a explicar nada,
pero el alma ya entendió todo.
Ese lugar donde la mente no alcanza a explicar nada,
pero el alma ya entendió todo.
Una escena cualquiera.
Una frase al pasar.
Una propuesta que aparece sin avisar.
Una persona que no promete nada, pero cambia el eje.
Una frase al pasar.
Una propuesta que aparece sin avisar.
Una persona que no promete nada, pero cambia el eje.
Ahí empieza el tsunami.
No afuera.
Adentro.
No afuera.
Adentro.
Y es ahí donde solemos fallar.
Porque queremos pruebas.
Queremos garantías.
Queremos entender antes de avanzar.
Porque queremos pruebas.
Queremos garantías.
Queremos entender antes de avanzar.
Pero hay momentos (muy específicos y precisos)
en los que dudar no es prudencia,
es miedo disfrazado de lógica.
en los que dudar no es prudencia,
es miedo disfrazado de lógica.
No lo dudes tanto.
No todo viene a ser explicado.
Algunas cosas vienen a ser vividas.
No todo viene a ser explicado.
Algunas cosas vienen a ser vividas.
Si algo en vos se mueve,
si algo incomoda,
si algo insiste…
no es casualidad.
si algo incomoda,
si algo insiste…
no es casualidad.
El universo no empuja por capricho.
Empuja cuando sabe que ya estás listo,
aunque todavía no te hayas dado cuenta.
Empuja cuando sabe que ya estás listo,
aunque todavía no te hayas dado cuenta.
Y sí, vas a estar bien.
No porque todo salga perfecto,
sino porque vas a estar del lado correcto de tu historia.
No porque todo salga perfecto,
sino porque vas a estar del lado correcto de tu historia.
Lo mejor no siempre se anuncia.
A veces simplemente…
empieza.
A veces simplemente…
empieza.
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