Te salva lo que te hace volver a vos
Te salva lo que te hace volver a vos
Te salvamos servos. Siempre, servos.
No hay fórmula mágica en la vida sino que Hay magia en la vida bien vivida porque al final del día, nos salva lo que resuena con nuestro ser. Al final del día, nos salva volver a nosotros. Nos salva silenciar el afuera para ir al adentro. Nos salva lo que nos gusta. Eso nos salva.
Te salva lo que te lleva de regreso a tu centro. Te salva lo que es verdad para vos, en medio de tanta opción, y tanta información. Te salva lo simple. Lo que obvio parece. Te salva lo que te gusta de vos cuando te dejas de exigir. Te salva también lo que decís con amor y lo que callas con calma. Lo que pedís y lo que das cuando lo haces con la certeza de saber que la vida es un boomerang y todo lo que das, vuelve.
Te salvan las preguntas que te haces y te salvan las dudas cuando el ruido es muy fuerte. Te salva quién te gusta y te hace querer ser mejor persona. Te salvan las ganas, los romances y las flores. Te salva hacer lo que te distrae del drama. Lo que te regala minutos de vida. Te salva la música, el café, los amigos. Te salvan los alfajores y los chocolates.
Te salva un vaso de agua fresca ya veces, una seca cuando la vida aprieta. Te salva una siesta, una cena. Un helado. Te salva tu perro, tu gato y pisar el pasto. Te salva el mar y el río. Te salvan tus también hijos. Tu novio. Tu mujer y tu marido. Todos ellos te salvan. Te salva el sol ya veces la sombra. Te salva respirar y jugártela. Pero también te salva esperar y agradecer.
Porque en definitiva, te salvas vos cuando te agarras de la mano y te sostienes en la incertidumbre. Te salva lo que te recuerda que un día no vamos a estar acá, pero todos los demás días, somos vida y elección. Somos instantes de paz en medio del caos, que pretendemos distraernos de lo que realmente nos salva.
Que diciembre sea un mes donde podamos abrazarnos en medio de un mundo que pide a gritos que nos lancemos a la locura de buscar afuera lo que ya existe en nosotros. Que diciembre sea un mes donde puedas ser tu propia luz, para que yo pueda ser la mía y juntos, brillemos tanto, que el sol piense que tiene competencia.
Que en diciembre y siempre siempre, puedas salvarte siendo quien vos viniste a ser
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