Valientes los que se animan a ir tras la vida que dicen desear

Valientes no son los que avanzan sin miedo. Valientes son los que avanzan con convicción, a pesar del miedo. 

Por alguna razón, creemos que ser valientes es no tener miedos. O dudas. 

Creemos que ser valientes es ir tras lo que deseamos con el pecho en alto, y la mente tranquila, sintiendo solamente paz y avanzando con la claridad que solo tiene el que ya conoce el camino. 

Y es por esta creencia que muchos, abandonan sus batallas más transformadoras en pos de una idea que nos deja siempre sintiéndonos poca cosa.

Pero la gran verdad, la que nadie se anima a decir, es que valientes son los que avanzan con muchos miedos y unas cuantas dudas, pero repletos de convicción. 

Con la certeza de saberse caminando hacia lo que es para ellos, aún cuando el pecho les tiemble de frío y las piernas les pidan retroceder. 

Porque valientes no son los que no dudan, sino los que cargando sus propias preguntas, se llevan hasta la orilla, luchando contra la marea, sabiendo que ningun mar en calma ha creado capitanes expertos. 

Valientes son los que escuchan en lugar de concluir y los que desafían creencias populares cuando nadie se anima a decir la verdad. 

Valientes son los que llevando sus propios miedos avanzan, abriéndose camino entre los que miran con desconfianza y son valientes también los que sin dudarlo se sientan a esperar cuando la vida aprieta demasiado y el resto se empecina en querer avanzar. 

Valientes son los que saben leer las estrellas y el viento. Los que ponen atención a lo sutil. A lo verdaderamente importante. 

Valientes son los que sin tener el mapa completo, eligen convertirse en brújula y avanzan paso a paso, con la convicción inquebrantable de que siempre lo mejor esta por venir. 

Valientes son los que no se dejan convencer cuando el mundo los quiere confundir y más valientes aún los que se animan a compartir su historia, sabiendo que no es la de todos. 

Por eso, si de poder elegir se trata, dame siempre la posibilidad de silenciar mis dudas más duras para descubrirme convencida. 

Dame siempre la capacidad de leer el viento y de seguir estrellas. De mirar atardeceres y de sentarme en calma a contemplar la vorágine externa, porque valientes son los que se animan a ir a su ritmo, cuando el mundo apura. 


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