No lo dudes tanto
Hay cosas que no llegan como un milagro. No hacen ruido. No brillan. No vienen envueltas para regalo. Llegan chiquitas. Casi tímidas. Como si fueran detalles sin importancia. Y sin embargo… mueven todo. No porque sean enormes, sino porque tocan el lugar exacto. Ese lugar donde la mente no alcanza a explicar nada, pero el alma ya entendió todo. Una escena cualquiera. Una frase al pasar. Una propuesta que aparece sin avisar. Una persona que no promete nada, pero cambia el eje. Ahí empieza el tsunami. No afuera. Adentro. Y es ahí donde solemos fallar. Porque queremos pruebas. Queremos garantías. Queremos entender antes de avanzar. Pero hay momentos (muy específicos y precisos) en los que dudar no es prudencia, es miedo disfrazado de lógica. No lo dudes tanto. No todo viene a ser explicado. Algunas cosas vienen a ser vividas. Si algo en vos se mueve, si algo incomoda, si algo insiste… no es casualidad. El universo no empuja por capricho. Empuja cuando sabe que ya estás listo, aunque todaví...